Mientras las urnas dirimían si en Euskadi se inauguraba una nueva etapa, en el Auditorio Kursaal se celebró anoche el inicio de una era renovada, que no conoció la fragmentación y sí el voto unánime de la audiencia. El arranque de la gira A las cinco en el Astoria suponía la presentación en directo de su nueva cantante; el grupo donostiarra jugó en casa y se adjudicó un partido que, en cualquier caso, tenía ganado de antemano.Ya lo admitió la propia Leire Martínez en su primera intervención, tras una introducción discoquetequera y dos canciones de su último álbum, Más y Sola . "Muchísimas gracias, Donosti. Es un placer enorme. Hoy empieza la gira y lo hacemos en casa, rodeados de amigos y familia. Va a ser una noche inolvidable".
Muñeca de trapo fue el primer corte de la etapa Amaia Montero , que dio paso a la inéditaLa visita y a una versión enérgica de Cuídate , que elevó definitivamente la temperatura. Un cuento sobre el agua y Palabras para Paula fueron los temas más celebrados entre los inéditos de su último disco, si incluimos como conocida a Jueves , un cuento romántico sobre el 11-M que parece escrito para que brille Leire. Escoltada por Deseos de cosas imposibles , compuso el set acústico de la noche.
Antes, ya había habido momento de fervor religioso con París y Rosas (¿se puede llamar clásicos a canciones que no llegan a la década?) y atmósfera extraterrestre en Europa VII , que permitió el lucimiento de Xabi San Martín. Pero fue el momento íntimo de Jueves el que favoreció la apoteosis en la recta final. Primero, ruptura brusca con Pop y recuperación del tono de discoteca, después Inmortal -el segundo single de A las cinco en el Astoria -, y una de sus canciones talismán, Puedes contar conmigo , en el primer cierre de la noche.
El tradicional abandono momentáneo del escenario y las peticiones de beste bat se alargaron lo suficiente como para empezar a sacar conclusiones. Y, a juzgar por los comentarios, el veredicto popular ya ha enunciado dos convenciones: la voz de Amaia es más "especial" pero Leire es más "maja". También hubo quien, más pragmático, inquiría, mientras el escenario permaneció oscuro: "¿Pero tienen que cantar la del tren en Donosti, no?".
guiño al inicio
Un bis inesperado
Y sí, los tres bises programados arrancaron con "la del tren en Donosti" (20 de enero ), bailaron El último vals y escogieron para despedirse La playa , probablemente el tema más donostiarra del grupo ídem, en el que Leire volvió a demostrar las posibilidades de sus cuerdas vocales con un final a capella . Hubo abrazo a cinco en el escenario, despedida teatral y, tras una breve conversación, una propina inesperada: con El 28 , su primera canción, que coló en el programa, a última hora, al disco de debut.
Acompañados de un cuidado juego de luces, La Oreja abordó, finalmente, nueve de los trece cortes de su último disco, entre la veintena larga de canciones que incluyó el concierto. Las antiguas fueron inteligentemente dosificadas a lo largo de las dos horas de la actuación para que no decayera el entusiasmo de un público netamente familiar.
No obstante, las canciones no fueron ayer las protagonistas: la clara vocación continuista del último disco de La Oreja había dejado como principal incógnita el rendimiento de su nueva cantante sobre el escenario. ¿Y qué hizo Leire Martínez? Se mostró poderosa en el escenario, cómplice con sus compañeros y generosa en la interacción con el público. Quizá sea inevitable percibir cierto toque karaoke cuando aborda canciones de la etapa de su antecesora o, dicho de otro modo, se le ve más suelta con las canciones de A las cinco en el Astoria : estuvo intensa en Jueves , juguetona en Inmortal y crecida en El último vals. Once años después de su fundación, la banda guipuzcoana afrontó un nuevo inicio. Y mientras otros comenzarán el día mañana cargados de incertidumbre, La Oreja de Van Gogh ya disfruta de su elección: cambiar para que todo siga igual.
- Fuente: noticiasdegipuzkoa.com











